Chevron, Eni, Repsol, BP y Shell recibieron licencias para invertir, producir y comercializar petróleo y gas. Washington supervisará las ventas y el destino de los fondos, mientras avanza en la negociación de un acuerdo energético de largo plazo.
Estados Unidos dio este viernes un paso significativo en su política energética hacia Venezuela: mediante dos licencias generales, autorizó que cinco grandes compañías petroleras internacionales retomen operaciones en el país caribeño sin quedar alcanzadas por sanciones.
La decisión implica que todas las transacciones vinculadas al sector hidrocarburífero venezolano realizadas por esas firmas quedarán permitidas, incluyendo nuevos proyectos productivos. En la práctica, abre la puerta a la reactivación de una industria que durante años operó con fuertes restricciones financieras y comerciales.
El anuncio llega en paralelo a negociaciones políticas y energéticas más amplias. El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, aseguró en una entrevista televisiva que las ventas de crudo venezolano administradas por Washington ya superaron los 1000 millones de dólares y que podrían generar otros 5000 millones en los próximos meses.

Gran parte de ese petróleo —explicó el funcionario— se procesa en refinerías estadounidenses, mientras que los ingresos se transfieren al gobierno interino reconocido por la Casa Blanca.
Según Wright, el control de las ventas y del flujo de dinero continuará “hasta que exista un gobierno representativo en Venezuela”. También deslizó que es probable que el país celebre elecciones libres antes de que finalice el segundo mandato presidencial de Donald Trump.
La flexibilización coincidió con una visita oficial a territorio venezolano. Wright recorrió junto a la presidenta Delcy Rodríguez una planta operada por Chevron en la Faja Petrolífera del Orinoco, en el estado Monagas.
